Epistemología, Historia y Filosofía de la ciencia

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Epistemología, Espírítu y Naturaleza

lunes, 1 de agosto de 2016

Cerebro 2

¿Es tu cerebro masculino o femenino?


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Hombre y mujer con aparatos en la cabeza cómicoImage copyrightGETTY IMAGES
Image caption¿Se podrá ver la diferencia en nuestro cerebro?

Hay quienes te dirían que los hombres son de Marte y las mujeres son de Venus.

De acuerdo con la mitología popular, las niñas son agraciadas con la inteligencia emocional y los niños tienen facilidad para la lógica y la mecánica.
Aunque los comportamientos típicos femeninos y masculinos efectivamente se reproducen en nuestra vida cotidiana, numerosos estudios han demostradoningún género tiene una mejor aptitud para una u otra tarea cognitiva.
Entonces, ¿será que las diferencias entre hombres y mujeres nacen con nosotros, derivadas de la cognición de nuestro cerebro, o son comportamientos aprendidos?

¿Qué hay en un cerebro?

señales de Marte y VenusImage copyrightTHINKSTOCK
Image captionHay quienes dicen que pertenecemos a mundos diferentes.
Si bien es cierto que las diferencias cognitivas entre hombres y mujeres son mínimas, hay diferencias en la forma en que responden a la enfermedad y el tratamiento.
  • Derrames
Los hombres son menos propensos a tener derrames fatales.
Los derrames afectan a las mujeres con más severidad que a los hombres, particularmente después de la menopausia.
Las células cerebrales de las mujeres mueren más rápido tras un derrame debido a los cambios hormonales.
  • La enfermedad de Alzheimer
Las mujeres de 60 años y más tienen el doble de probabilidades de desarrollar la enfermedad de Alzheimer que los hombres.
La investigación sobre las diferencias en el cerebro entre los géneros podría cambiar la forma en que tratamos las enfermedades de Huntington, de Alzheimer y trastornos psiquiátricos como el bipolar.
Escena en una exposición de arte frente a la imagen de un cerebro.Image copyrightAP
Image captionLas mujeres sufren más.
  • El dolor
Los hombres y las mujeres experimentan dolor de manera diferente.
Las mujeres experimentan más dolor durante sus vidas, al sufrir por ejemplo 40% más dolor por osteoporosis que los hombres.
Eso puede alterar la manera en la que tratamos el dolor.
  • Heridas en la cabeza
Las mujeres se recuperan de lesiones en la cabeza más rápido debido a los altos niveles de progesterona.
Un estudio con ratas de 2010 mostró que la hormona menstrual progesterona mejoraba las posibilidades de supervivencia.

¿El tamaño importa?

Un estudio de 2014 de la Universidad de Cambridge, en Inglaterra, confirmó que el cerebro promedio de los hombres es 10% más grande que el de las mujeres.
Pero más grande no significa necesariamente mejor.
Cerebro de hombre (der.) y de mujer (izq.)
Image captionA la izquierda, el del hombre; a la derecha, el de la mujer: la diferencia de tamaño existe pero ¿y qué?
"Es sorpresivamente difícil vincular las diferencias en el comportamiento con la anatomía", le dice a la BBC la anatomista Alice Roberts, mientras observa una bandeja con cerebros humanos.
"Hay mucho debate sobre los cerebros de ambos géneros pero hay una cosa en la que todo el mundo está de acuerdo: los cerebros de los hombres tienden a ser más grandes que los de las mujeres".
No obstante, señala, no podemos olvidar que hay una enorme variedad entre los cerebros de ambos géneros, de manera que no es raro encontrar femeninos grandes y masculinos pequeños.
Y, a pesar de esa diferencia de 10% en promedio, los científicos no han encontrado ninguna diferencia en los niveles de inteligencia.
En pruebas de coeficiente intelectual, los hombres y las mujeres obtienen más o menos las mismas calificaciones.
TestImage copyrightTHINKSTOCK
Image captionLas pruebas muestran que el tamaño no importa.
"Además de las diferencias de tamaño, se ha dicho que hay diferencias en las estructuras en el interior del cerebro", explica Roberts.
"Una de ellas es la conexión entre el sistema y las hormonas, la parte del cerebro que se comunica con los testículos y los ovarios. Pero eso no se ha podido demostrar".
"Otra área que algunos sospechan puede ser distinta es el hipocampo, que está vinculado a la memoria. Tiende a ser más grande en los cerebros de las mujeres. Pero en las pruebas de memoria, tampoco se ha encontrado ningún vínculo... ninguna diferencia".
"Así que aunque podemos ver algunas diferencias en la estructura, eso no se traduce necesariamente en diferencias obvias en el comportamiento", concluye la anatomista.

Por vías diferentes

Entonces, ¿cuál es la causa de las diferencias entre el cerebro promedio de los hombres y mujeres?
Gráfico de cerebro de hombre y mujer
Image caption¿Estaremos conectados de distintas formas?
Un equipo de científicos en Filadelfia (EE.UU.), dirigidos por el Dr. Verma Ragini, mapeó las conexiones neurológicas en el cerebro de los hombres y las mujeres.
Encontraron diferencias de género en los patrones de conexión o "vías" entre los dos hemisferios del cerebro.
Las mujeres muestran vías más fuertes entre los hemisferios derecho e izquierdo de sus cerebros.
Las vías en los hombres conectan el frente y la parte posterior del cerebro.
El equipo observó que esta divergencia no existe en los niños, sólo se desarrolla en la adolescencia.

¿Naturaleza o crianza?

Puede ser tentador pensar que los cerebros de los dos sexos están "integrados" de diferentes maneras.
Pero el cerebro es muy plástico, y se desarrolla en respuesta a cómo se usa.
Es por ello que cualquier diferencia en las conexiones podría surgir debido a factores sociales y culturales, incluidos los estereotipos de género.
CerebroImage copyrightSCIENCE PHOTO LIBRARY
Image captionPor más que lo examinan, aún no encuentran lugares que nos hagan distintos.
Es probable que los niños y los hombres puedan desarrollar mejores habilidades espaciales, ya que siempre se les ha animado a hacer deporte.
Las mujeres pueden ser mejores para ponerse en el lugar de otros y ayudar, porque eso es lo que la sociedad espera de ellas.
A pesar de que es fascinante poder trazar la arquitectura del cerebro vivo, la verdad es que las diferencias entre los cerebros masculinos y femeninos son muy pocas y pequeñas.

Cerebro 1

Los misteriosos "nuevos" vasos sanguíneos de nuestro cerebro de los que no se tenía idea de su existencia

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CerebroImage copyrightTHINKSTOCK
Image captionEmpezaron estudiando la meninge y terminaron descubriendo nuevos vasos en el cerebro
A estas alturas, uno pensaría que el cuerpo humano está completamente descrito y detallado.
Al menos eso era lo que pensaba un grupo de expertos de la Universidad de Virginia, en Estados Unidos, cuando se toparon con unas estructuras vasculares en el cerebro que, de acuerdo a la literatura científica, no deberían estar allí, pero que definitivamente estaban.
"Recuerdo que me pregunté '¿qué puede ser un vaso sanguíneo, que no es un vaso sanguíneo en un área donde tampoco debería haber vasos linfáticos?'", le cuenta a BBC Mundo el doctor Jonathan Kipnis, profesor del departamento de Neurociencia y director del Centro para la Inmunología del Cerebro de la universidad.
El desconcierto de Kipnis radicaba en que los vasos linfáticos son los conductos que transportan material que se filtra de las venas y las células inmune en un líquido que se conoce como linfa, y hasta ahora la idea que se tenía era que el cerebro no estaba conectado con el sistema inmune.
"Si te fijas, nada ocurre realmente dentro del cerebro. No hay linfocitos T (responsables de coordinar la respuesta inmune)", agrega.
Pero tras muchas deliberaciones y consultas a colegas, el equipo de Kipnis empezó a explorar la idea de que sí podía tratarse de unos vasos linfáticos que habían pasado desapercibidos hasta ahora.
Tras realizar diversos análisis en peces, ratones y ratas, pudieron comprobar que el cerebro estaba conectado con el sistema inmune a través de esos vasos sanguíneos.
"Sólo voy a decir una cosa: habrá que rescribir los libros de texto", le había dicho el especialista al sitio de la universidad después de que se publicó el trabajoen la revista Nature.

Encontraron lo que no buscaban

Vasos linfáticos en el cerebroImage copyrightANITA IMPAGLIAZZO | UVA HEALTH SYSTEM
Image captionHasta ahora se pensaba que el cerebro no estaba conectado con el sistema inmune.
Como ocurre muchas veces en los estudios científicos, los investigadores se "tropezaron" con estos vasos cuando estaban estudiando la meninge esa membrana entre el cerebro y el cráneo que cubre el sistema nervioso central.
"En la meninge encontramos que había muchas células inmunes, así que nos preguntamos cómo pudieron llegar hasta allí".
Haciendo un trabajo de detective, se dieron cuenta que algunas de esas células inmunes estaban dentro de estructuras vasculares(los vasos sanguíneos que no eran vasos sanguíneos que comentamos antes).
¿Cómo es posible que nadie los haya detectado antes?
Kipnis ofrece dos razones.
La primera es que, según el experto, la Biología Linfática es un área muy difícil de investigar. "Muy poca gente la está estudiando".
Y la segunda es que hasta ahora no había marcadores disponible que le permitiera a los expertos ver estas zonas de una forma concreta.
Con los marcadores disponibles, los especialistas pudieron ver cómo esos vasos linfáticos estaban drenando al sistema nervioso central.

Segundo descubrimiento

Personas hablandoImage copyrightTHINKSTOCK
Image captionTras reflexionar, los especialistas pensaron que tiene sentido que la socialización la active el sistema inmune.
Este descubrimiento dio pie a un segundo estudio revelador.
Esas células inmunes, de las que hasta ahora no se sabía su existencia, afectan las funciones de nuestro cerebro y la forma en que socializamos.
"Esto es muy emocionante porque descubrimos que la molécula que activa la interacción social está en una zona muy fuerte de antipatógenos", comenta emocionado Kipnis.
Tras salir del asombro de que la interacción social estaba relacionada con nuestro sistema inmune, los expertos se pusieron a debatir cómo era posible que fueran las moléculas antipatógenos las que activaban nuestra interacción social.
"Dijimos 'un momento, esto tiene sentido'. Si te fijas en la evolución y en cómo las criaturas empezaron a hacerse sociables, es porque la socialización es un mecanismo de defensa para lograr empatía con el contrario".

El ventilador de un auto

Motor de autoImage copyrightTHINKSTOCK
Image captionAl igual que el ventilador del motor de un auto, sin los vasos linfáticos, las neuronas no podrían funcionar.
Para Kipnis, los descubrimientos hechos en su laboratorio demuestran que no sólo se puede estudiar el cerebro desde el punto de vista neuronal.
"Si sólo nos concentramos en lo neuronal, no podemos entender completamente cómo funcionan y son activadas las neuronas".
Según el experto, las neuronas vendrían a ser el motor de un auto y los vasos linfáticos el ventilador.
"Sin el ventilador, el motor del carro se recalienta y deja de funcionar, es el sistema de enfriamiento".
Estos nuevos descubrimientos tienen distintas ramificaciones.
De acuerdo con el especialista, se puede estudiar enfermedades cerebrales como el mal de Alzheimer desde el punto de vista del sistema inmune o el proceso de envejecimiento, entre muchas otras cosas.

sábado, 21 de mayo de 2016

BURNOUT

El síndrome del Burnout

Enfermeros, maestros, médicos, docentes, abogados, psicólogos, psicopedagogos, trabajadores sociales y múltiples operadores en contacto prolongado con personas en estado de vulnerabilidad y riesgo se reconocen desgastados o desilusionados. Se trata del síndrome de burnout, que se manifiesta en una serie de síntomas físicos y psíquicos. Los siguientes fragmentos del libro (que editorial NovEduc distribuirá en los próximos días en librerías) abordan los contextos, características e intervenciones posibles desde para la construcción de un espacio de Cuidado de Cuidadores.
Por Vita Escardó

Fragmento 1.

La trama en que desarrollamos las prácticas
¿Cuáles son los componentes que se enlazan en el complejo entramado de las intervenciones profesionales? ¿Cómo incide la participación institucional en la realidad de estos profesionales? ¿Qué ideales se ponen en juego a la hora de elegir una profesión de asistencia a otros? Iremos recorriendo una aproximación para pensar estas preguntas en un diálogo con diversos autores.
La práctica constante de profesiones de asistencia o acompañamiento a otras personas que sufren, hecha a contrapelo del ideal profesional, es uno de los factores que favorecen la aparición del síndrome de burnout, por causa del desgaste psíquico que implica. Una de las primeras tareas en un espacio que pretenda preservar a este tipo de trabajadores debería intentar hacer consciente este factor, para dar apertura a una reflexión acerca de las propias prácticas e ideales y, en la medida de lo posible, acceder a un posicionamiento vital y/o ideológico al respecto desde la subjetividad de cada profesional.

Fragmento 2.

Quirón y Superniña
Sumando a las diversas coordenadas que varios autores han ido identificando acerca del tema, me gustaría exponer algunas vertientes desde la perspectiva de la psicología analítica:
Una, el síndrome de superniña o superman. También ligado con el furor curandis citado por Freud. El o la profesional piensa o mejor dicho, cree, porque esta postura se anuda a la creencia sin crítica interna, que puede “salvar” a quienes debe asistir o acompañar. Muchas veces en los encuentros de Cuidado de Cuidadores digo a los participantes que dejen colgada la capa de superhéroes en la puerta de entrada. Me interesa la analogía, porque estos personajes mantienen una doble vida, muchas veces insignificante en la vida “común” pero más allá de la heroicidad en la acción épica. Un poco como un falso self, oculto a la vista de los demás. La vida personal y de relaciones queda en segundo plano ante la “llamada” de salvataje. Los superhéroes rara vez tienen familia y su condición suele estar asociada a la sobreadaptación resultante de una herida psíquica profunda, una pérdida primordial durante la infancia. No se trata de abrevar en los traumas padecidos por los trabajadores durante su infancia sino de poder identificar aspectos de este arquetipo en términos generales. El desafío es desarticular la propia omnipotencia, asumiendo la necesidad de interactuar en equipo, en la propia institución y con otras instituciones. Como señala Eco (1965) este arquetipo debe ser la suma y compendio de determinadas aspiraciones colectivas, lo cual lo lleva a inmovilizarse en una “fijeza emblémica” que lo haga fácilmente reconocible. Por el contrario, el personaje novelesco aparece como más humano, pasible de ser modificado por las vicisitudes de la vida. Desde el punto de vista de la salud psíquica, la fantasía superheroica queda del lado de la fijeza y de la disociación no operativa.
Dos, el mito de Quirón. Hijo de Cronos y la ninfa Firiba, educado por Apolo y Atenea especialmente en las artes curativas, Quirón encarna el arquetipo del sanador herido. Según la mitología, Hércules hirió accidentalmente a Quirón con una flecha envenenada por Hidra. El veneno mortal era inerme para el centauro inmortal, quien tampoco podía sanarse a sí mismo. Así, vivió padeciendo y enseñando el arte de curar, por comprender empáticamente los efectos del sufrimiento. (Más adelante, por ayudar a Prometeo se le concede la muerte y el retorno inmortal a la constelación del Centauro). Algunas veces sucede que quien asiste a otros ha sufrido traumas o violencias similares a las de las personas a quienes asiste. De esta manera, su propia recuperación y empoderamiento son herramientas de elaboración y servicio a quienes comprende empáticamente. El riesgo, en estos casos, consiste en la estructuración de la actividad laboral en torno de la herida y su reparación en lo personal y en los demás, dejando de valorar otros aspectos y, a veces, perdiendo la perspectiva de los límites de las intervenciones, cuando no de la singularidad de cada caso diferenciándolo del propio. Traspasando la empatía hasta el borde de la identificación excesiva.
En ambos casos, Superman o Quirón, el tema del prestigio está presente, así como en cualquier actividad que implique el cuidado de quienes sufren. El reconocimiento de los pares, como aporta Dejours, se transfiere al plano del ser desde el hacer en una operación psíquica que sostiene la relación con el trabajo. El resto del círculo social, amigos, conocidos, familiares contribuye a esta percepción de prestigio a través de la expresión de admiración. Muchas veces pregunto qué ocurre en las fiestas o reuniones sociales cuando les preguntan “¿A qué te dedicás?” Las respuestas suelen coincidir en varias cuestiones: admiración por la dificultad de enfrentar situaciones dolorosas cotidianamente; prejuicios acerca de la realidad social que contextúa dicha práctica; “enganche” general con el tema y consecuente agotamiento de quien ve invadido su momento de distensión por el relato pormenorizado de su trabajo. Algunas veces me responden: “Directamente digo que me dedico a otra cosa…”

Fragmento 3.

¿Por qué cuidar a quienes cuidan?
Especialmente en actividades ligadas con otros que sufren, los planteos de tolerancia ética a situaciones injustas o lesivas hacia quien se asiste, deberían poder encontrar un espacio de reflexión, alerta y reconocimiento de trabas institucionales, en particular si implican bordes de tolerancia sobre los sujetos que trabajan. De otro modo se corre el riesgo de asumir el pensamiento de la escasez. Consiste en el supuesto de que para dar a otros es preciso restarse a sí mismo. Este tipo de razonamiento es típico del pensamiento mercantilista, donde es preciso “que no alcance para todos”. Pero pensando, por ejemplo, en derechos ciudadanos, ¿sería posible renunciar al derecho propio para que a otro se le garanticen? No son pocas las veces en las que este tipo de razonamiento opera en quienes trabajan asistiendo a otros que padecen. Y es preciso habilitar un espacio de deconstrucción de estos supuestos si pretendemos modificar o mejorar las condiciones de producción.
Uno de los argumentos que utilizan quienes promueven la prevención de burnout consiste en afirmar que el síndrome disminuye los niveles de producción, ya que los trabajadores se ven afectados y por lo tanto producen menos o se ven obligados a abandonar la tarea por causas médicas, es decir, sin poder ser despedidos. Me voy a permitir sumar algunas ideas a la veracidad de tal argumento.
El burnout es efecto del malestar institucional debido a las condiciones laborales que implica el sistema neoliberal. Una prevención estructural no debería soslayar esto, si bien el objetivo del espacio no es gremial. En algunas provincias de la Argentina existen leyes que otorgan días extra de licencia a quienes tienen ocupaciones con riesgo psíquico. Es el resultado de un reclamo gremial. Excelente. Pero en tanto los trabajadores no creen un espacio donde reflexionar deónticamente sobre su tarea, el descanso resulta un aplazamiento y no una posibilidad de resignificación y cambio de la estructura laboral a nivel ideológico y psíquico.
En mi experiencia hasta el momento, el espacio ha logrado, en varios casos, mejoras de funcionamiento en la institución sin disminución de la producción, sumado a la percepción por parte de quienes trabajan de ser artífices de las condiciones de producción en su espacio laboral más que sus víctimas. La posibilidad de generar tales cambios se produce interviniendo entre estamentos con distintos grados de poder. Suponer que solamente la base de la pirámide es afectada por el sufrimiento es ilusorio y una fantasía recurrente entre quienes son subordinados. Todos los estamentos se ven presionados por las exigencias de un sistema rígido y paradójico. Optimizar las relaciones de liderazgo y colaboración es también una tarea preventiva.
Podría pensarse también en el burnout como uno de los nuevos males de la época, de esas nomenclaturas de moda que requieren una especialización que crea la oferta del mercado. Tal vez. Pero no quisiera perder la oportunidad de preguntarme acerca de una enfermedad que abreva en la caída de los ideales en esta época que algunos autores dan en llamar posmodernidad. Y rescatar que perder los ideales es un modo de enfermar. Pero pretender sostenerlos a ultranza sin contar con otros, resulta una necedad. La omnipotencia radicaría en pretender dar todo de sí, darse todo, en pos de la supervivencia de los que más precisan.
Esta lógica de vasos comunicantes circula en la búsqueda de un lugar donde depositar el vacío, en vez de animarse al pensamiento complejo, a la construcción de alternativas compartidas. El ejercicio democrático implica abrir el juego de las propias prácticas y poder mirar las prácticas ajenas con menos prejuicio. Tarea difícil en esta lógica del mercado, porque el otro puede resultar un competidor que ofrezca un mejor producto que el propio, en lugar de un semejante con quien construir saberes compartidos. El quemarse abreva aquí en la lógica del eficientismo: los trabajadores se sienten compelidos a “resolver” con eficiencia las demandas de quienes asisten (modo del mercado). En lugar de abrir nuevas preguntas y generar responsabilidad en el otro, reconociendo así el poder que tienen sobre su propia existencia.

Fragmento 4.

Estructura del dispositivo de Cuidado de Cuidadores
Usualmente, lo primero que pide una organización es una capacitación. El estilo de capacitación más eficaz, según mi modo de trabajar, es aquella que es interactiva, y que, tomando la definición clásica de Maslach y Jackson de burnout, introduce una mirada crítica, incorporando la realidad de nuestro territorio latinoamericano.
Esta capacitación interactiva produce una escucha de las problemáticas específicas de cada colectivo con que se está interactuando, lo cual permite aportarles elementos útiles para esa situación en particular. A la vez, habilita indagar síntomas de burnout individuales o de la organización, abriendo la posibilidad de hacer algo al respecto. Los elementos básicos de información son: definición del síndrome; variables a considerar; síntomas físicos, psíquicos, cognitivos; factores de riesgo; objetivos del espacio de cuidado.
Cuando es factible, incluyo una experiencia acerca de las técnicas utilizadas en el espacio de Cuidado de los cuidadores: collage, dramatización, narrativa.
Siempre tengo presente que la capacitación en curso no transmite cualquier tipo de conocimiento sino una concientización acerca de la salud de cada uno y del conjunto. Para que algo se produzca en esos planos, no alcanza con escuchar pasivamente los contenidos teóricos de una capacitación. Al producir creativamente y con otros, se genera un primer movimiento de responsabilización, y una toma de conciencia acerca de los principales elementos en juego. En muchos de casos, la intervención se acotará a la capacitación y la muestra de técnicas, sin derivar en una intervención a lo largo del tiempo. El desafío consiste en instalar un segundo movimiento, para dar continuidad a un espacio de prevención de burnout en el contexto del ámbito de trabajo.

Fragmento 5.

Técnicas expresivas
¿Cuál es el plus que la expresión creativa le puede otorgar a la reflexión intelectual? Tiene que ver con la ligazón que permite, con los afectos que aún no se han vuelto conscientes, o que todavía no se han planteado como objeto-problema o como obstáculo. Al buscar la expresión de un modo creativo, lo que se encuentra son símbolos que permiten abrir en lugar de coagular sentidos, que no pretenden dar una respuesta sino generar un panorama posible y tangible para un abordaje. Pero un panorama que tenga elementos atractivos, no simplemente mecánicos, sino ligados en algún punto con lo estético.
Hasta aquí hemos hablado de una ética, no sólo respecto de quien trabaja, de su cuidado, sino también respecto de quien va a cuidar al otro y su lugar ético. Ahora, aquí podemos empezar a plantearnos cuestiones estéticas.
El aporte estético se genera desde la propia técnica de expresión. Así, el abordaje mismo vuelve posible generar alivio. Se trata de abordar un malestar de modo tal que la técnica propicie bienestar al experimentarla.
La elección por parte del coordinador de las técnicas que va a utilizar depende de esta aproximación, en la modalidad de Cuidado de Cuidadores que aquí propongo. La variedad de técnicas es infinita, el secreto para ponerlas en práctica frente a un grupo es encontrar con cuáles de esas técnicas uno es sintónico. En resumen, no sería posible para quien coordina aplicar técnicas que lo incomodan, pretendiendo con ellas generar confort en los demás. Antes bien, al entregar al grupo actividades cuyo lenguaje es conocido para el coordinador, se habilita la producción del colectivo en función del trabajo de alivio.

Fragmento 6.

Reflexiones finales
Durante los últimos cinco años aproximadamente, los dispositivos de abordaje de Cuidado han aumentado su aparición y técnicas de abordaje en diversas zonas de nuestro país y el mundo.
Este reconocimiento va acompañado en algunas ocasiones de la necesidad de incluir otros aspectos además de la prevención del Síndrome de Burnout en los encuentros de Cuidado.
Se abre así un abanico de temas que pueden rozar las condiciones laborales, temas gremiales, aspectos organizacionales, cuestiones de liderazgo y políticas públicas.
Esta proliferación da cuenta de la necesidad expresada por el sector salud acerca de la atención de su cuidado en diversos aspectos.
Como reflexión final quiero hacer hincapié en la responsabilidad necesaria por parte de quienes pretendan abordar espacios colectivos en el ámbito del trabajo para coordinar de modo equilibrado y reconociendo las posibilidades y necesidades según el contexto y la particularidad de los equipos con los que se opera.
Dos palabras rectoras pueden ayudarnos a la hora de las dudas y el abismo que cualquier coordinador percibe ante un grupo: creatividad y empatía.
Planteos rígidos y que anulen la mirada del otro derivarán habitualmente en violencia concreta o simbólica. En los contextos de relaciones de poder propios de las instituciones la violencia institucional forma parte de la ecuación. Aportar al estallido y el conflicto resultaría muy sencillo. Pero apostar a la construcción de miradas compartidas, a la posibilidad de expresar necesidades y proponer mejoras, a entrenar capacidades de liderazgo, replantear esquemas organizacionales, incluir nuevas tecnologías implica un ejercicio no solamente de optimismo sino de postura ideológica respecto de la construcción del estar en el mundo.
Además, pienso que es preciso considerar el momento vital individual de quienes integran los grupos. Ya quedó ampliamente expuesto en este escrito la profunda incidencia de lo institucional en el mundo interno, por lo que la permanencia en tales contextos implica poder pensar-se individualmente, además del aspecto implicado en la pertenencia colectiva.
El desafío mayor, finalmente, navega las incertidumbres, las preguntas y la habilidad de sostener procesos renunciando a la pretensión de saberes y certezas. Ancla en la construcción y deconstrucción de lo sabido y lo ignorado y se perfuma de misterio, honrándolo como aspecto de lo humano en todos los tiempos.
* El libro incluye textos de colegas de distintas provincias:
Claudia Simonini y Mariana Illanes (Hospital materno neonatal de Córdoba).
Massimiliano Bozza (línea 137, Chaco del Programa Chaco dice NO a las violencias).
Mariana Pizarro (Programa Las Víctimas contra las violencias, Misiones).

Mariana Scioti y Carina Rago (Programa Las Víctimas contra las violencias, Ciudad de Bs. As.).